Desde corazón de “La France” llegan los macarones a La Parisienne.
El macaron es un tipo de galleta tradicional
francesa. Está hecha de clara de huevo, harina de almendras y
azúcar. El pastelito presenta una combinación perfecta: un exterior crujiente y
firme, y una relleno súper cremoso.
EL ORIGEN DE LOS
MACARONS
Algunas fuentes aseguran que el dulce nace en Italia, ya que
su base es un macaron es un merengue
italiano (clara de huevo montada con almíbar) al que se le añade almendra
molida. Pero el Larousse Gastronómico
vincula su origen a los “ombligos de monje” que se elaboraban en un convento en
el siglo XVI, mientras que otros autores sostienen que fue Catalina de Medicis
(1519-1589) fue quien introdujo este dulce italiano de reminiscencias árabes en
la corte francesa.
Y no sería hasta el siglo XIX cuando se empezaron a unir de dos en dos con
un relleno entre medio. A partir de ahí la receta se ha ido enriqueciendo y ofrece una amplia variedad
de sabores.
Muchos dicen que era el postre
preferido de la reina María Antonieta (1755-1793) e incluso que que un siglo antes fue un
pastelero de San Juan de la Luz quien preparó macarons para la boda de Luis XIV
de Francia, en 1660, a petición de la novia, la princesa española Teresa de
Austria, hija de Felipe IV.
La primera receta que se conserva data del siglo XVII, pero hasta 1803, en
París, no se empezaron a servir como hoy día los conocemos: dos conchas
crujientes unidas por un relleno de mermelada, especias y licor.